DETENTION (Joseph Kahn, 2011)



Título original:
Detention. Dirección: Joseph Kahn. Guión: Joseph Kahn y Mark Palermo. Música: Brain & Melissa. Fotografía: Christopher Probst. Producción: Detention Films. Distribuida por: Sony Pictures. Fecha de estreno: 13 de abril de 2012. País: EEUU. Presupuesto: 10 millones. Reparto: Josh Hutcherson (Clapton Davis), Shanley Caswell (Riley Jones), Spencer Locke (Ione Foster / Sloan Foster), Aaron David Johnson (Sander Sanderson), Walter Perez (Elliot Fink), Dane Cook (Director Karl Verge), Yves Bright (Sr. Kendall), Parker Bagley (Billy Nolan), Tiffany Boone (Mimi), Jonathan "Dumbfoundead" Park (Toshiba) y Travis "Organik" Fleetwood (Gord).

Sinopsis:

Riley quiere morirse. Vamos, como cualquier adolescente que se precie. El amor de toda su vida, el carismático Clapton Davis, está a su vez enamorado hasta las trancas de Ione, la típica rubia animadora y presumida que, para más inri, solía ser la mejor amiga de Riley. Sus vidas se complicaran más allá del ‘’qué me pongo para el baile de graduación’’ cuando un asesino empiece a descuartizar a los alumnos de su instituto a diestro y siniestro. El brillante plan del inepto director del instituto no es otro que castigar a los alumnos más rebeldes durante todo un día para así evitar más muertes. Lo que seguirá es uno de los viajes más locos y postmodernos del cine de los últimos años.


Joseph Kahn
es uno de los cineastas que todo amante del cine moderno debería tener en su órbita, por lo que pueda pasar (¿y lo bien que queda decir aquello de ‘’yo ya sabía que este tío era bueno’’ delante de los colegas? No me neguéis que os pone un poco palotes). Kahn solo ha firmado dos largometrajes a pesar de tener una carrera en el mundo de la realización de clips musicales que se expande a lo largo de un cuarto de siglo. Del primero, Torque (2004), no vamos hablar (¿por qué? os preguntareis, pues porque este post lo estoy escribiendo yo, por eso). Es la segunda, Detention, la que tenéis que ver ya mismo.

Detention es la clase de película que sabes perfectamente si te va a gustar o no después de ver solo los primero 5 minutos. Si eres la clase de persona que siempre anda buscando algo nuevo y diferente que degustar, te vas a meter de lleno en un viaje alucinógeno de los buenos. Si solo quieres que te cuenten lo mismo por enésima vez, de la misma manera que te lo han contado antes, sal cagando leches de aquí y no vuelvas porque esta película tiene mucho más cerebro que tú. La narración no te da ni un respiro para que puedas tratar de encontrarle sentido a su trama, la estética y la saturación de referencias a la cultura popular (en especial de la década de los 90) es tal, que si pestañeas tan solo un segundo te puedes perder un guiño u homenaje.


Hay tantos géneros triturados y esparcidos aparentemente al azar en ella que puedes acabar teniendo la sensación de estar viendo varias películas a la vez. Hay terror, slasher, violencia, viajes en el tiempo, aliens, metaficción y música rematadamente buena. El resultado es satisfactorio para algunos, e insoportable para muchos. Y es que la forma en la que el film está concebido es un corte de mangas nada disimulado a la manera de realizar películas tradicional. Kahn tuvo que producirse él mismo la película, y no es de extrañar. En ella es capaz de encapsular el boom cultural de los últimos veinte años, el tipo de documento histórico que generaciones posteriores verán para poder entender el desastre en el que vivimos hoy en día.

El caos planificado que son sus 90 y pocos minutos de metraje es seguramente la muestra de cine postmoderno más extrema que encontraréis, capaz de hacer llorar a Birdman (Alejandro González Iñárritu, 2014) de vergüenza. El plano sin cortes en el que uno de los estudiantes castigados relata cómo lleva en esa aula nada más y nada menos que 19 años es arte puro en movimiento. Aun así, como la vida misma, Detention no está libre fallos. Los saltos temporales y como estos afectan a los personajes hacen que por momentos el ritmo trepidante se atasque un poco, y la ilusión que sostiene toda la película se desvanece en algunos momentos. Josh Hutcherson está ahí y se puede ver que su capacidad para actuar es tan buena como lo que vemos en la saga de Dónde está Peeta Los Juegos del hambre, pero también hay que reconocer que ayudó a producir la película así que, hey, bien por ti Peeta.


Desgraciadamente —y, porque negarlo, no es ninguna sorpresa— Detention pasó sin pena ni gloria por las pantallas de medio mundo. Pero tú que evidentemente eres una persona culta y con inquietudes, no puedes dejar pasar una obra como esta. Así que ya sabes que hacer esta noche, y una vez la hayas visto no dudes en volver para darme las gracias.

Revelamos la portada de LA COSECHA ESTELAR

Nos complace presentaros la portada para LA COSECHA ESTELAR, segunda entrega de la trilogía iniciada con EL ETERNO RETORNO, y que sigue las historias de Nolan Solari, Térica Oswald y Aziz Sagan a través de un Sistema Solar en guerra y amenazado por la sombra de un viejo enemigo. Épica espacial y grandes dosis de acción se combinan con escenarios postapocalípticos en una obra que bebe del space opera más palomitero.


Si todavía no habéis leído El Eterno Retorno, no dejéis de visitar LEKTU para haceros con un ejemplar en el formato que más gustéis.

La fecha prevista de publicación es diciembre de este mismo año, así que permanezcan atentos a sus pantallas...

¡Estamos en Lektu! (También en papel)

¡Muy buen... Feliz... Hoy es lunes para todos!

Siempre he sido de la opinión de que el formato del libro electrónico será uno de los pilares del mercado editorial, sobre todo para la literatura de género, dado que su público está quizás más acostumbrado a consumir entretenimiento digital. Por eso cuando publiqué Pandora Despierta para mí fue muy importante que estuviera disponible en Lektu (hay vida más allá de Amazon, por imposible que parezca). Considero que es uno de los portales de libros electrónicos que mejor están entendiendo cómo debe funcionar la distribución de este tipo de contenido por la cantidad de opciones que nos ofrece a los autores para hacer llegar nuestra obra al lector de la forma más justa posible. 


Pero evidentemente el libro electrónico no está aquí para reemplazar el formato físico tradicional, si no más bien para complementarlo (sin ir más lejos, yo mismo tengo lectores que adquieren los dos formatos por comodidad). Por eso me hace especial ilusión poder anunciar que desde hoy aquellos de vosotros, amantes del papel, que así lo queráis podéis adquirir El Eterno Retorno y Pandora Despierta en su formato físico desde Lektu (esperamos poder añadir Proyecto Marte en un futuro cercano).


Así que clicad aquí, pasad y disfrutad de la lectura.

Fandom Fights (Cine The Warrior)


El mes pasado nos invitaron a participar en las sesiones de cine The Warrior, con una Fandom Fight librada en la media parte de la proyección de dos pelis de esas que solo los que de verdad amamos el cine veríamos encantados. Fue todo un placer poder pasar la tarde con gente majísima, pasarlo tan bien e incluso poder participar en el rodaje de la próxima película de Wakaliwood. Alan Ssali nos contó de primera mano la labor que están llevando a cabo en Uganda, junto a Nabwana Isaac Godfrey, para levantar de la nada una industria cinematográfica basada en el amor puro por el cine. Si no sabéis qué es Wakaliwood, por favor, por favor, por favor, clicad aquí.

Los luchadores excelsos en esta ocasión (entrega número 3 de las Fights) fueron Joel Badía, Guillem Pérez, Ángel Naut y Santi 'Pistachin' Arcos. El formato fue el de una 'final four', con dos semifinales y un gran debate final. Contra todo pronóstico, Ángel, debutante en las Fights, se llevó la victoria final ante un público entregado. Desde El Astronauta Imposible nos gustaría agradecer a Danil T. Kirk por invitarnos y hacernos descubrir el The Warrior, volveremos seguro.

¿Habrá más Fandom Fights? ¡Por supuesto! Tenemos algunos eventos abiertos que esperamos poder compartir con vosotros más adelante. De momento, aquí tenéis las fotos de la jornada que vivimos.

Paz y amor y cine canalla.



Historias con color: la importancia de la diversidad en la ficción.

Aquellos que me conozcáis sabréis que me gusta que mis novelas estén pobladas de personajes diversos, no por la mera razón de aportarles diversidad a la trama, sino porque el mundo real, el mundo en el que vivo, está poblado por personas muy diferentes entre sí. Pandora Despierta, por ejemplo, está protagonizada por dos chicos cuya sexualidad no es la normativa, y además uno de ellos, Raj, también tiene una etnia distintiva. En el caso de El Eterno Retorno, al poder explorar sociedades futuras tanto en Marte como en la Tierra pude hacer una extrapolación de las sociedades occidentales y su multiculturalidad. En ellas tenemos personajes bisexuales, polígamos y de razas diversas, en muchos casos producto de la mezcla que cada vez es más habitual incluso hoy en día. Esto seguramente es producto de mis años en la universidad, durante los cuales me harté de estudiar y analizar infinidad de obras pasándolas por el prisma de teorías como el postcolonialismo, el feminismo, las nuevas masculinidades y la teoría queer. Y aun así, con dos novelas publicadas, la tercera en camino y años de estudiar y debatir sobre el tema, me encuentro todavía perdido ante los dilemas de incorporar a mi escritura identidades que no son la mía.

Hablar sobre representación racial en la ficción no es sencillo. Hay muchas opiniones involucradas, muchas sensibilidades a tener en cuenta y más veces que pocas el debate se acaba embarrando. Sin embargo, lo que creo que queda meridianamente claro es que la raza, el género, la sexualidad y, en definitiva, la identidad de los personajes que construimos los escritores merecen de una reflexión consciente tanto por parte de los mismos autores como de los lectores. Nuestra etnia, por ejemplo, es una parte importantísima de quiénes somos y las experiencias que vivimos y viviremos a lo largo de nuestra vida. No basta con describir la apariencia de un personaje si no reflexionas también en cómo ello afecta a sus interacciones con el mundo que lo rodea, en el efecto que estas tienen en su forma de ser. No obstante, tampoco puedes tratar de desarrollar discursos sociales sobre cuya realidad es posible que conozcas más bien poco. Lo mismo pasa al representar personajes femeninos o personajes cuya sexualidad escapa de lo que tradicionalmente se ha considerado 'normativo'. La dificultad para mí reside en cómo navegar las traicioneras aguas que corren entre la ‘representación’ y la ‘apropiación’, el no esconderse del reto de escribir personajes diversos sin dejar que se conviertan en arquetipos definidos solamente por esa característica distintiva.

La primera duda que me embarga siempre es, ¿necesito que mis novelas contengan diversidad? La verdad es que no. La literatura está llena de novelas cuyos personajes se adhieren en su totalidad a la identidad que tradicionalmente se ha asociado a la neutralidad, es decir, blanco, heterosexual y de clase media. Nadie ha puesto nunca el grito en el cielo por ello e incluso hay autores que reniegan, con todo su derecho, de la necesidad de especificar estos aspectos a la hora de describir a sus personajes. Clasificar a la gente es una forma de discriminación, ¿verdad? Pongamos que escribo la historia de Joan, un chaval de Barcelona que vive con sus padres en Poblenou y por las noches sale a cazar vampiros con su mejor amigo Carlos. Si no doy más detalles sobre quiénes son Joan y Carlos, y salto directamente a la parte en la que empalan seres de la noche, nuestra mente rellenará los espacios que el texto ha dejado en blanco recurriendo casi siempre a la identidad social ‘por defecto’. A nadie se le ocurriría, por ejemplo, que Joan es un chico de ascendencia senegalesa que fue adoptado de niño por Jordi y Óscar, un matrimonio homosexual. O que Carlos es en realidad Carlota, una adolescente que sigue un tratamiento hormonal para que su cuerpo esté más en consonancia con su identidad. Esto, claro, es una exageración, pero una cosa de la que hay que ser muy consciente es que el mundo real no es, ni mucho menos, monocromático. Cada día cuando salgo de casa y paseo por Barcelona me cruzo con un océano multicolor de caras, razas, herencias culturales y familiares, personas que aman cómo y a quién quieren, cuerpos de todas las formas y tamaños imaginables… Este es el mundo en el que vivo. Podría elegir ignorarlo en mis escritos y no tendría que excusarme por ello, pero no dejaría de ser eso: una elección.

Ignorar la realidad al no representar las diversidad de identidades que habitan en nuestra sociedad puede ser un problema, pero no es el único. En el otro extremo de la balanza nos encontramos la 'apropiación' que a veces se produce cuando un autor escribe sobre una identidad que no es la suya. La razón suele ser que esa escritura se realiza desde fuera hacia adentro. Yo no puedo saber a ciencia cierta cuál es la realidad vivida por una persona de otra raza porque nunca me he tenido que enfrentar a la discriminación por el color de mi piel. Tampoco he tenido ningún problema por ir paseando de la mano con mi mujer por Passeig de Gràcia. Lo único que puedo hacer es tratar de imaginarme esa realidad, y eso también tiene sus peligros.

¿Qué resulta más dañino, la mala representación y la apropiación, o la no representación? Sinceramente, no lo sé. Lo que sí sé es que estoy harto de que los héroes tengan todos la misma cara, de que las grandes historias de amor sean todas versiones de la misma, y de que todo aquello que huele a ‘otroridad’ quede relegado a ser un mero adorno. Creo que representar en la ficción identidades que no son la tuya es posible. Lo mejor que un autor puede hacer para lograrlo es despegar el culo de la silla y salir a la calle, observar a la gente, hablar con ellos, interesarse por sus experiencias y estar preparado para cometer errores. Nadie te obliga a escribir personajes desde la diversidad, pero sí tienes la obligación de prestar atención al mundo en el que vives. Hay muchas historias que merecen ser contadas dentro de tu narrativa.

Qué estoy leyendo y por qué deberíais leerlo vosotros también.

Ya estoy oficialmente instalado en el pintoresco barrio de Torre Baró en Barcelona y para celebrarlo aquí va un repaso a las lecturas que me tienen ocupado estos días.

Juego de Tronos (George R.R. Martin)


¡¡¡¡Yuhuuuuu, he cedido a la presión social y a las amenazas ya estoy leyendo los libros de Juego de Tronos!!!! Quiero decir, por fin me he decidido a leer las novelas en las que se basa cierta serie de televisión que no sé si conoceréis, porque no es nada mainstream, de hecho está pendiendo de un hilo su renovación… La verdad es que es una de esas lecturas que llevaba ponderando desde hacía tiempo, y más desde que me compré el primer volumen en físico. Me daba pereza, fanboyismos al margen, pero de momento me está resultando una lectura entretenida. Se nota que al haber llegado a este mundo a través de la adaptación televisiva mi experiencia como lector está marcada por el hecho de conocer ya los eventos y los personajes principales de antemano, aunque también tiene ese encanto de redescubrirlos desde un ángulo nuevo. De momento no me está defraudando… ¿qué os voy a decir que no se haya dicho ya? La mayoría de vosotros ya habréis leído y releído toda la saga de Canción de Hielo y Fuego, con lo que nada os voy a poder descubrir aquí.

Stormdancer (Jay Kristoff)


Esta novela la empecé a leer hará año y medio o dos y la dejé a medias, no por la novela en sí, sino por circunstancias ajenas a ella. Así que voy a darle la segunda oportunidad que creo que se merece. Stormdancer es la primera parte de una saga ambientada en un Japón feudal alternativo, pasado por el filtro del steampunk. No es un género que me entusiasme, pero ninjas, katanas mecanizadas, demonios, distopia y exoesqueletos son una mezcla demasiado atractiva para resistirme. Además la prosa es muy rica y las escenas de acción tienen ritmo. Espero esta vez llegar al final del camino y poder seguir con las demás novelas de la saga.

 The Emperor’s Blades (Brian Staveley)


¡Fantasía épica! ¡Fantasía épica por todas partes! En mi búsqueda de novelas que me vuelvan a acercar a un género, la fantasía, que tengo algo abandonado, he llegado a esta novela. Se trata del debut de su autor, pero la verdad es que por lo que llevo leído tengo la sensación de estar leyendo a un autor que lleva ya varias obras publicadas. La prosa es cuidada, sin ser recargada, y la trama es elaborada, sin estar embutida con subtramas de relleno. Todo tiene razón de ser y es necesario para entender la historia en su totalidad. Seguimos en ella a los tres hijos del emperador, a través de los cuales descubrimos un mundo tridimensional y vivido, de esos que nos regala la alta fantasía… si puedo ser honesto con vosotros, esta novela me tiene más enganchado que Juego de Tronos. No digo, válgame dios, que sea mejor porque esto, aunque parezca mentira, no es fútbol y las novelas no se rigen por el ‘quién es mejor’,  pero me la estoy leyendo con ganas así que veremos cómo se desarrolla la novela antes de sacar conclusiones, pero pinta muy, muy, muy bien.

¿Qué os parece? ¿Algo que os guste u os llame la atención? ¿Algo que hayáis leído ya? ¿Qué estáis leyendo vosotros? ¿Fue en fuera de juego el gol de Sergio Ramos?