Por qué necesitamos más diversidad en la literatura #WeNeedDiverseBooks


La conexión entre arte y sociedad es una de las más poderosas que existen en nuestro mundo. El arte es el espacio en el cual compartimos nuestras interpretaciones y experiencias sobre la realidad que nos rodea, negociamos nuestras diferencias y tendemos puentes que nos unen, señalamos con el dedo acusador aquellas faltas que cometemos a diario y representamos los ideales a los que deberíamos aspirar tanto individual como colectivamente. La literatura no es diferente en este sentido, nos contamos historias porque estas guardan el poder de darle forma a la sociedad y a nuestra propia identidad. Y aun así, muchas veces estas historias están encorsetadas y filtradas de forma sistemática para tan solo mostrar diferentes iteraciones de una misma realidad, una misma identidad considerada neutra solo por ser ‘mayoritara’. Pero ¿las historias de quién son contadas? ¿Quién queda desplazado por la falta de diversidad en la literatura?


Muchas veces encontramos barreras a la hora de ver representadas identidades no mayoritarias en las ficciones que consumimos, incluso en géneros que invitan a la inclusión de diversidad como la ciencia ficción o la fantasía. Un lector/a que no encaje en la identidad ‘neutra’ de hombre/blanco/occidental/heterosexual tendrá serias dificultades para verse representado/a en los libros que pueblan las estanterías de las librerías. La campaña We Need Diverse Books lleva ya tiempo trabajando a través de las redes sociales para concienciar a los lectores de todo el mundo de la necesidad de defender una literatura inclusiva en la que todas las identidades sean visibles, no solo las mayoritarias, con especial atención a los libros infantiles y juveniles. La diversidad en la literatura no es un tema baladí. Si en nuestras historias no somos capaces de representar la diversidad del mundo en el que vivimos, lo que acabaremos haciendo es desvirtuar la verdad. Si echamos la vista atrás, históricamente la literatura ha sido a menudo incapaz de incorporar esa diversidad de culturas, razas, géneros e identidades sexuales inherente a cualquier sociedad contemporánea. Los discursos políticos que han servido para marginar a la ‘diferencia’, también han convertido demasiado a menudo a la literatura en un mero títere para silenciar a las minorías de forma impune.


Cuando hablamos de diversidad en la literatura, no es simplemente una cuestión de convertir la raza o la sexualidad de los personajes en el eje de la trama. Que existan libros que pongan el foco de atención en estos aspectos es muy necesario, pero también hay que empezar a incluir personajes sin que su cultura, color de piel, orientación sexual o condición física se apodere de la narrativa. La diversidad es un elemento más a nuestra disposición a la hora de contar historias más ricas, más interesantes y que puedan conectar con un público más amplio. Nos permite también celebrar aquello que nos hace diferentes los unos de los otros, sin que esas diferencias nos definan o nos encasillen. Además, nuestros personajes se benefician de la inclusión de más capas a sus personalidades. En la ciencia ficción, por ejemplo, demasiadas veces hemos visto el espacio como un escenario poblado por una asfixiante mayoría de personajes blancos, occidentales, heterosexuales… Si como autor representas el espacio como un lugar homogéneo, lo que estás haciendo es adaptar consciente o inconscientemente un discurso político muy determinado. No representar la diversidad en la literatura no solo atenta contra la verdad del mundo en el que vivimos, sino que además es dañino a la hora de lograr que más gente se acerque a los libros y a las historias que cuentan. Si escribes para un público amplio, lo que conseguirás es que más gente se acerque a tus textos.


Algunas veces nos escudamos en las tendencias del mercado editorial para justificar la falta de diversidad, pero a pesar del mito que apunta a lo contrario, existe un interés activo por parte de los lectores en este tipo de historias. El mercado global lleva años dando indicaciones de un cambio en la mentalidad del lector que se ha visto reflejado en las listas de ventas y en los premios más prestigiosos. No es un hecho aislado que las publicaciones independientes hayan vivido un reciente auge. El último ganador del premio Hugo a la mejor novela está escrita por un autor chino, y autoras como Ann Leckie, Kameron Hurley, Jacqueline Koyanagi o Nnedi Okorafor han puesto patas arriba las ideas preconcebidas que tenemos sobre los roles que mujeres, minorías étnicas o incluso personajes con discapacidades pueden cumplir dentro de la ficción.

 

La literatura nos ayuda a comprender el mundo en el que vivimos y nuestra propia identidad. Cuando abrimos un libro lo hacemos, en parte, buscándonos a nosotros mismos en él, por lo que cuantas más voces seamos capaces de integrar a nuestra tradición literaria, cuanto más nos alejemos de la ‘ficción’ que propaga la ilusión de un mundo homogeneizado, más cerca estaremos de una literatura a la altura de lo que esperamos de ella. Por eso los autores tenemos la responsabilidad de hacer de nuestras obras lo más representativas posibles, y ya va siendo hora de que actuemos al respecto.




MIS 5 PELIS DE CIENCIA FICCIÓN IMPRESCINDIBLES DEL 2015

A falta de que llegue a nuestras pantallas el EPISODIO VII, y viendo los estrenos que quedan, se me ha ocurrido pasar revista a lo que ha dado de sí este 2015 en lo que a cifi fílmica se refiere. No soy especialmente partidario de los rankings de películas o libros, ya que se basan inevitablemente en criterios personales, así que estas son sencillamente mis 5 pelis favoritas, sin ningún orden en especial.

MARTE (Ridley Scott)
IMDB 8.3 / ROTTEN TOMATOES 93%


Adaptación de la fantástica novela EL MARCIANO, de Andy Weir, es la última cinta de este TOP-5 en estrenarse hasta el momento y una de las más exitosas en cuanto a su recibimiento por parte de la crítica y el público. El doctor Mann, digoooo… Matt Damon borda su ya característico papel de hombre al que hay que rescatar, acompañado de un elenco de secundarios de lujo (Jessica Chastain, Michael Peña, Sean Bean, Kate Mara…). Los que hayáis leído la novela sabréis que el material de partida da para una muy buena película, pero seguramente nadie se esperaba que acabara siendo una de las cintas de cifi más notables de los últimos tiempos. Lo más relevante para mí es la confirmación de Drew Goddard como a un guionista al que hay que seguir de cerca, y que Ridley Scott, a quien muchos quieren jubilar a sus casi 80 años, todavía tiene algún que otro as en la manga, motivo de alegría para los fans del género dado que ya ha anunciado que sus próximos proyectos seguirán dentro de la ciencia ficción (no más epopeyas bíblicas, por favor).


MAD MAX: FURY ROAD (George Miller)
IMDB 8.3 / ROTTEN TOMATOES 97%


La serie cinematográfica postapocalíptica por excelencia ha vuelto con fuerza de la mano de su creador, George Miller, otro veterano que este año ha demostrado que la edad no tiene por qué ser inconveniente a la hora de ofrecer entretenimiento palomitero del bueno. Es una peli que toca una sola nota, pero la toca a las mil maravillas. Tom Hardy toma el relevo del malogrado Mel Gibson (lo sé, no está muerto, pero su carrera sí) y acompaña entre gruñidos a la auténtica protagonista de la función, Charlize Theron. Una de las pocas películas que ha logrado últimamente sobrevivir a su propio hype desde que saliera el trailer, se ha convertido por méritos propios en uno de los estrenos del año sin que nadie se lo esperase. Sí que es cierto que la monocromía racial del film atufa un poco, pero al fin y al cabo la película es lo que es; una maravillosa persecución de hora y media con secuencias de acción 'analógica' como ya no se hacen.


TOMORROWLAND (Brad Bird)
IMDB 6.6 / ROTTEN TOMATOES 50%


Una de las decepciones, si tenemos en cuenta las listas de estrenos más esperados del año dentro del género, aunque vista en perspectiva merece ser rescatada. La película se estrenó rodeada de misterio en torno a su trama y con el hype de ir firmada por Brad Bird, junto a un elenco más que interesante encabezado por George Clooney. Sin embargo, lo cierto es que el resultado no ha sido ni mucho menos el esperado, siendo un batacazo en cuanto a recaudación en taquilla de refiere si tenemos en cuenta el presupuesto con el que contaba. Personalmente me gustó lo suficiente como para pasarlo bien viéndola e incluirla en este Top 5 por encima de otras cintas más taquilleras, pero mucho menos interesantes (a mi juicio, insisto). Tiene un cierto regusto a la ciencia ficción clásica por el tono naive de su narrativa, muy en la línea Disney, y el reparto está lleno de interpretaciones más que notables. Los efectos especiales son muy asépticos pero resultones, y parece más un seguido de primeros actos que no acaban de culminar nunca en un climax, pero el resultado es más dulce que agrio. Si esto no os convence, consolaros con el ya anunciado regreso de Brad Bird a la animación con LOS INCREIBLES  2 y la rumoreada secuela de EL GIGANTE DE HIERRO ***relee última frase, ejecuta facepalm y pega un trago sin fondo a su vaso de whisky salpicado de lágrimas***


EX MACHINA (Alex Garland)
IMDB 7.7 / ROTTEN TOMATOES 92%


Mi absoluta favorita de las 5, una auténtica obra maestra firmada por el debutante tras las cámaras Alex Garland (con una amplia trayectoria, eso sí, como guionista). Es una de las películas que mejor he visto tratar el tema de la inteligencia artificial, una historia de personajes más que de cifi pura y dura. Oscar Isaac, Domhall Gleeson y sobre todo Alicia Vikander bordan sus papeles y el final, aunque no del todo sorpresivo, te deja aferrado al sofá. Se trata de una historia sencilla y casi minimalista. Pocos personajes, escenario cerrado y una trama sustentada en los diálogos. Un claro ejemplo de que muchas veces se consigue más haciendo menos. Recomiendo muy mucho una doble sesión junto a HER, de Spike Jonze. Ya me daréis las gracias luego.


CHAPPIE (Neill Blomkamp)
IMDB 6.9 / ROTTEN TOMATOES 30%


Elección controvertida para cerrar el Top-5, lo sé, pero como he dicho antes este tipo de listas se basan siempre en el gusto personal que quien las elabora, así que a fastidiarse. Lo cierto es que la vi siendo consciente del recibimiento más bien frío que tuvo gracias a las redes sociales. Además, su director Neill una-de-cal-y-otra-de-arena Blomkamp tuvo la mala idea de anunciar el proyecto de ALIEN 5 al mismo tiempo que se estrenaba CHAPPIE, con lo que de repente lo que era una pequeña historia sobre un robot muy humano criado en las calles de Johannesburgo por una pandilla de raperos delincuentes (los geniales Die Antwoord), se convirtió en un juicio público sobre las habilidades de Blomkamp y lo acertado o no de poner en sus manos al famoso xenomorfo. La película dista de ser redonda, pero para mí sus logros son innegables. Blomkamp es un cineasta de grandes ideas, cuya habilidad a la hora de escribir los guiones de sus propias cintas no acompaña a su poderío visual. Pocos directores saben darle tanta solidez a los efectos generados por ordenador e integrarlos de forma naturalista en la realidad (aspecto en el que este año han fracasado grandes superporducciones como JURASSIC WORLD, o LA ERA DE ULTRÓN). Si algo hay que reconocerle es que sus tres films hasta la fecha tienen un sello distintivo, y eso hoy en día tiene mucho mérito. Como en el caso de Ridley Scott, un servidor tiene mucha fe puesta en él.

¿Qué os parece la lista? ¿Qué pelis (seguro que muchas) me he dejado? ¿Cuál es vuestro Top-5 cifi del año?

Qué estoy leyendo (y por qué deberíais considerar leerlo vosotros también)

Muy buenas a todos/todas/¿cosas? Este mes solo dos lecturas, después de la caña que me di el mes pasado me lo voy a tomar con calma, mientras preparo el lanzamiento de no sé qué novela sobre un retorno que además es eterno.

Vamos al lío.


Space opera palomitera, personajes estereotipados, mucha acción, jerga militar, aliens con muy mala leche y ninguna vergüenza de sí misma… no le pido nada más a esta novela y es justo lo que me está dando. Con algunas lecturas te tropiezas de forma inesperada y empiezas con ellas sin ningún tipo de expectativas. Cuando eso sucede, tienes muchos números de poder disfrutar plenamente de ellas. THE LAZARUS WAR: ARTIFACT es lo que es, no tiene pretensiones más allá de entretener con una trama que fácilmente podría haberse desarrollado en forma de videojuego. De hecho, estos días me encuentro jugando a la saga de MASS EFFECT y en mi little mind’s eye —o lo que es lo mismo, mi ojete mental— la novela de James Sawyer sucede en un universo paralelo a esta. Al ritmo que voy la terminaré en unos días, con eso queda todo dicho.



THE TRAITOR BARU CORMORANT es una de las novelas más anticipadas de este otoño, alabada por la crítica y muy recomendada por autores como Kameron Hurley. Se trata de una historia de rebelión desde las entrañas mismas del monstruo que se pretende destruir narrada de forma descarnada. No es una lectura agradable, ni mucho menos, eso lo puedes percibir desde las primeras páginas, pero si es una lectura adictiva, cosa nada fácil con una trama que gira sobre la economía y la política de un mundo de fantasía. Seth Dickinson, uno de los responsables de la parte narrativa del videojuego DESTINY, no se anda con remilgos a la hora de contar una historia brutal, así que no espero un final feliz cuando llegue al desenlace. Es además una lectura extremadamente interesante desde el punto de vista de la teoría postcolonial, sobre cómo los imperios someten al ‘Otro’ a base no solo de violencia física, sino también cultural, negándoles cualquier atisbo de identidad diferenciada. Si tienes alguna duda sobre si la fantasía puede ser empleada para analizar nuestra realidad y nuestra historia de forma seria, esta es tu novela.

Historia épica de la ciencia ficción (Parte II): la era de los magazines y el nacimiento del fandom (1926-1960).



A pesar de que a mitad de la segunda década del siglo XX ya habían aparecido varias obras de ciencia ficción en formatos tan diversos como el cómic, la novela, el cine y la radio, la cuna por excelencia del género en sus inicios fueron sin duda los magazines especializados que vieron la luz entre 1926 y 1960. Revistas como Amazing Stories y Astounding Science Fiction jugaron un papel crucial a la hora de crear una tradición y un discurso diferenciados de los demás géneros literarios, y lograr que la ciencia ficción fuera de alguna manera consciente de sí misma. Si hoy en día existe un espacio propio para que autores y artistas trabajen la narrativa cifi con el apoyo de una comunidad de lectores activa y fiel es en gran parte gracias a las bases que se sentaron en las páginas de los magazines.

La primera de estas publicaciones fue la fundada por Hugo Gernsback, Amazing Stories. Anteriormente, en el siglo XIX y principios del XX, varias revistas literarias habían publicado relatos de ciencia ficción —o de temáticas precursoras de esta— tanto en los Estados Unidos como en Gran Bretaña, Suecia y Alemania. A su vez, autores como Edgar Rice Burroughs habían visto ya su obra publicada en las denominadas revistas pulp. Pero Amazing fue la primera en dedicarse exclusivamente a relatos de aventuras espaciales o con tramas construidas alrededor de algún elemento científico o tecnológico. A Gernsback se le atribuye la acuñación del termino science fiction —o scientifiction, como la llamó originalmente. En esa línea editorial, Gernsback recuperó relatos de Jules Verne, H. G. Wells y Burroughs entre otros, pero no tardó en lanzar a autores nuevos. La línea editorial de Amazing se basaba en el romance científico, un género narrativo del que Verne y Wells eran sus más claros exponentes. Gernsback ambicionaba que su revista asimismo divulgara conocimiento científico en una forma disfrutable por el lector medio, más lúdica que didáctica, pero siempre arraigada en el realismo —no en vano la divulgación científica ha estado ligada al género a lo largo de su historia, desde el mismo H. G. Wells, quien colaboró en publicaciones científicas, hasta científicos que, como Carl Sagan, han tratado de hacer la ciencia accesible al gran público a través de la ficción. Para conseguirlo, Gernsback animaba a sus autores a emplear arquetipos de otros géneros populares como el relato de aventuras, generalmente ambientado en un planeta exótico, o la narrativa de misterio elaborada en torno a un problema científico que requería ser solucionado. Otra de las fuentes de materia prima literaria fue el Western americano clásico, que dio lugar a uno de los subgéneros de la ciencia ficción más populares; el space opera. Doc Smith fue uno de sus precursores, con su serie de relatos protagonizados por Skylark y Lensmen. Sus tramas solían involucrar a un héroe arquetípico luchando contra una banda de forajidos —piratas espaciales— con la ayuda de algún nativo —alienígena— y salvando a la damisela en peligro de rigor. A pesar de la tosquedad de sus historias y personajes, algunas de las técnicas empleadas por Smith todavía siguen vigentes en la ciencia ficción contemporánea.



La popularidad de Amazing Stories estimuló la creación de otras revistas dedicadas a la ciencia ficción. Entre todas ellas la más relevante seguramente fuera Astounding Stories —más tarde llamada Astounding Science Fcition and Facts, fundada en 1931. Con la llegada a la dirección de la revista en 1937 de John W. Campbell, la Edad de oro de la ciencia ficción se forjó en sus páginas, ya que fue en ella donde muchos de los grandes nombres del género empezaron a despuntar. Campbell se convertiría en una de las figuras más influyentes en la historia de la ciencia ficción, defendiendo una prosa sin aspavientos y censurando los que él consideraba ‘misticismo’. Al mismo tiempo, sus autores debían ser estrictos sobre la plausibilidad de la ciencia y la tecnología descritas en sus relatos, anteponiendo incluso esta a la caracterización de los personajes. Uno de los mayores méritos de Campbell, a su vez deudor de una fórmula original ideada por Gernback, fue la inclusión de una sección en la que se publicaba cartas de los lectores. Las discusiones llevadas a cabo en ella fueron el primer intento de crear un cuerpo crítico dedicado al estudio y análisis del género mismo —no muy diferente de lo que sucede hoy en día con los blogs. Algunos de los fans que escribían a la revista acabaron siendo autores publicados por la misma, tales como John Wyndham e Isaac Asimov. A través de este intercambio también se produjo algo no muy frecuente en otros campos de la literatura. Los mismos autores participaban de ese diálogo con los lectores y hasta organizaban reuniones con ellos, dando lugar a los primeros clubs de fans y asociaciones, creando la figura de un lector especializado que no era un mero consumidor pasivo, sino un participante en el proceso de creación. En esa misma época otro de los subgéneros más característicos de la ciencia ficción empezó a desarrollarse, la novela distópica. Ninguneada en un primer momento por la crítica establecida precisamente por su contenido cifi, obras como Brave New World (1932) de Aldous Huxley acabarían ayudando a acercar la ciencia ficción a la literatura considerada más ‘seria’, al tiempo que influenciarían al género en sus retratos de las sociedades futuras.

En la década de los 40, y bajo la supervisión de Campbell, algunos autores empezaron a emplear métodos científicos e introducir las innovaciones tecnológicas no solo como meros elementos exóticos en la trama, sino también como un medio para tratar temáticas más serias como la moralidad de la sociedad y el individuo. A raíz de ello, muchas de las obras que conformaron la Edad de oro del género y que acabaron por convertirse en referentes fueron publicadas primero en Astounding. Fundation (1942-47), de Isaac Asimov, y Dune (1963-64), de Frank Herbert, son solo dos ejemplos. Al mismo tiempo que Campbell perfeccionaba el género más allá de los principios postulados por Gernsback, otro grupo de autores empezaron a experimentar con la faceta literaria de la ciencia ficción al margen de los magazines mayoritarios, menos interesados en explorar las posibilidades de la técnica narrativa. Ray Bradbury y Cordwainer Smith encontraron acomodo en publicaciones menores mientras daban forma a una voz más personal, hasta que en la década de los 50 este tipo de narrativa pasó a un primer plano con la aparición de revistas como Galaxy Science Fiction, fundada por Harold L. Gold, y el creciente interés de las editoriales por publicar novelas de cifi. En las páginas de Galaxy, y de la mano de Gold y también Frederik Pohl, nacieron novelas como Demolished Man (1953), de Alfred BesterFarenheit 451 (1953), de Ray Bradbury —cuyo origen se encuentra en el relato ‘The Fireman’— y More Than Human (1953), de Theodore Sturgeon. Otros autores como Philip K. DickKurt Vonnegut Cordwainer Smith también publicaron relatos en ella sin poner tanto énfasis en la plausibilidad científica y aproximándose más a la literatura popular. 


A finales de los 50, la ciencia ficción publicada en magazines rivalizaba ya con géneros literarios más tradicionales y, con la llegada de la década de los 60, el género eclosionó y abandonó el confinamiento de las publicaciones periódicas, asentándose definitivamente como categoría reconocible en las librerías. Los magazines que lograron sobrevivir lo hicieron ya convertidos en publicaciones mensuales más similares a las antologías de relatos que a los magazines pulp originales.

Bibliografía:
-Bleiler, Everett F. Science-Fiction: The Early Years. Kent, OH: Kent State University Press, 1990.
-Clute, John and Nicholls, Peter, eds. The Encyclopedia of Science Fiction. London: Orbit, 1993.
-Del Rey, Lester. The World of Science Fiction: The History of a Subculture. New York: Del Rey, 1977.

-James, Edward and Mendlesohn, Farah, eds. The Cambridge Companion to Science Fiction. Cambridge: Cambridge University Press, 2003.