Otoño en Marte



El próximo mes de octubre será muy especial para quien os escribe. Primero, el jueves día 1 se estrena en las américas THE MARTIAN, la adaptación de la novela de Andy Weir dirigida por Ridley Scott —¡biendele!—, protagonizada por Matt Damon —¡biendele!— y escrita por Drew Goddard —¡biendele!—. ¿Qué? ¿Que quién es Drew Goddard? Nada, nadie importante, solo el creador de la serie de DAREDEVIL. El domingo 4 es mi cumpleaños. Este año me toca cumplir una cifra redonda —cosa que solo logro hacer más o menos cada diez años—, llego por fin a los 30, esa edad mágica en la que a los hombres se nos acaban de bajar los testículos hasta la altura de las rodillas. No podría estar más ilusionado ante la perspectiva de lo que me espera. Además, Ana y yo tenemos planeada ya nuestra escapadita al Festival de Sitges —si tenéis pensado ir y os encontráis con un tipo barbudo extremadamente atractivo saludadme. Y por último, en octubre llega algo que me hace especial ilusión. Por fin verá la luz PROYECTO MARTE, opera prima de LJ Salart. Empezaremos el mes en Marte y lo acabaremos de nuevo en el planeta rojo ¡¡¡FULL CIRCLE!!!

El PROYECTO MARTEleer avance aquí— es, a pesar de que su autor no sea anglosajón, una novela de ciencia ficción de gama alta, cosa que no es común encontrar en una primera novela. He tenido la fortuna de poder leerlo desde que era un relato episódico en el blog de su autor y os puedo prometer que LJ nos mostrará el planeta Marte como pocas veces lo hemos visto, poblado por personajes que respiran, aman y padecen. A pesar de tratar con escenarios muy localizados, el alcance de los sucesos que narra es universal. Además su presentación, el cómo juega con la multiplicidad de voces y la atemporalidad de las historias que lo pueblan, supone un soplo de aire fresco en un género patrio bastante apático y reacio —irónicamente— a sacudirse de encima convencionalismos. Pero lo realmente interesante de esta novela es que no solo está dirigida a los fans de la ciencia ficción, sino que tiene esa vocación transversal que tanta falta hace en estos tiempos para poder asomar la cabeza fuera del nicho del mundillo y atraer a lectores poco dados a acercarse al género. Tengo ya ganas de tenerlo en papel para poderlo disfrutar en su totalidad y del tirón.

El PROYECTO MARTE es además un nuevo miembro de la familia de EL ASTRONAUTA IMPOSIBLE, ya que LJ y yo queremos utilizar esta plataforma para poder sacar adelante nuestros proyectos con la libertad necesaria para poder disfrutar al máximo del proceso de creación. Esperamos poder compartir con vosotros las historias que nos apasionan.

Con todo, octubre se plantea como un mes que promete ser memorable. No sé vosotros, pero yo pasaré mi otoño visitando Marte —con escala en Sitges—, y perdiéndome entre sus dunas rojas y abismos rocosos.

Crónica de las FANCON FIGHTS



El pasado sábado tuvimos la oportunidad de participar en la FanCon de Barcelona gracias a la invitación de Javier Barroso. En un principio me propusieron a título personal presentar algún libro o dar una charla, pero en vez de eso se me ocurrió que por qué no hacer algo divertido y diferente. Con el recuerdo reciente del Festival de Fantasía de Fuenlabrada, y la decepción que me causaron las charlas a las que puede asistir, me propuse adaptar el formato de uno de mis vicios consentidos, las MOVIE FIGHTS del canal de youtube SCREEN JUNKIES. Para quien no esté familiarizado con este programa, cada semana invitan a tres personas relacionadas con el mundo del cine, desde críticos hasta profesionales de la industria, y los hacen debatir sobre varias preguntas. Los debates están siempre cargados de humor y si vuestro conocimiento de la lengua de Shakespeare os lo permite, os recomiendo encarecidamente que les echéis un vistazo.

Para poder llevar a cabo mi malvado plan, conté con la colaboración de algunas de las mentes más diabólicas que he tenido el honor de encontrarme a lo largo de mi vida. Primero Guillem Pérez, mi hermano de otra madre y una auténtica biblioteca con patas sobre cine, una de esas mentes privilegiadas que oscilan entre la genialidad pura y el perfil de un asesino en serie. El gran LJ Salart, autor de PROYECTO MARTE, se avino enseguida a mediar en el debate y ejercer de maestro de ceremonias. No hay nadie en este planeta (o en cualquier otro) más capacitado para tal hercúlea tarea, hasta el punto de que Javier lo fichó al momento para moderar otra de las charlas de la FanCon (así de pro es Lluís). Finalmente contamos con el fichaje de Joel Badia, director de cortometrajes, cofundador de la productora 666Sfx y programador de la sección de cine de la FanCon.


En vez de centrar los debates (o combates) en el mundo del cine, entre los cuatro decimos extender también las preguntas a tres ámbitos más de la subcultura; videojuegos, literatura y cómics. El funcionamiento de los debates era bastante directo. Después de una presentación inicial de la opción elegida por los tres luchadores (Guillem, Joel y un servidor), debíamos no solo argumentar la razón por la cual nuestra respuesta era la buena, sino también despedazar sin piedad la de los rivales. Al finalizar cada ronda, el maravilloso público asistente debía votar por quien hubiera logrado convencerles.

La primera pregunta sobre la que debatimos fue ¿Qué videojuego clásico merece un remake / actualización? Joel se apuntó la primera victoria con la elección del videojuego clásico Smash TV y un elogio apasionado del erotismo de la violencia. La segunda pregunta fue la de cine. Los tres defendimos la mejor peor película de nuestras vidas, nuestros placeres culpables personales. El ganador, gracias a Los siete magníficos del espacio (Battle Beyond the Stars), fue Guillem, seguramente la única persona capaz de venderle al público presente un remake de Los siete samuráis de Kurosawa hecha con cuatro duros y en la que se repite la misma explosión hasta cuatro veces sin ningún tipo de vergüenza. Mi oportunidad de llevarme una de las rondas llegó con la pregunta de literatura. ¿Qué saga reciente ha aportado más lectores a la literatura de la subcultura? Evidentemente la única respuesta posible era Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin, y si no estáis de acuerdo que os den, que os den a todos (dicho desde el respeto y el cariño). Mención aparte merece Guillem, por ser lo bastante valiente como para poner a prueba su masculinidad defendiendo Crepúsculo. Así llegamos empatados a la última pregunta, la relacionada con el mundo del cómic. En una batalla final DC contra Marvel, ¿quién ganaría? ¿La Liga de la justicia o los Vengadores? A pesar que Guillem y yo elegimos la opción más lógica, la JLA, por alguna razón el público decidió darle la victoria final a Joel y a los Vengadores. Solo me queda felicitar a Joel, a pesar de que todos sabemos que yo y solo yo hubiera sido el justo vencedor (¡La venganza será mía!).

Y así concluyeron las FANCON FIGHTS. Los cuatro disfrutamos como enanos con la actividad y, por sorprendente que pueda parecer, la respuesta del público fue excelente (hasta se lo pasaron bien, fíjate tú qué cosas). 


Mi más sincero agradecimiento a Javier y a los demás miembros de la organización de la FanCon, y a los voluntarios que nos hicieron sentir como en casa. Después de la experiencia agridulce del FFF han conseguido que vuelva a recuperar mi fe en que estas actividades y eventos funcionen en nuestro país al menos tan bien como funcionan fuera de nuestras fronteras. Solo con darse una vuelta por el recinto y ver la cantidad de actividades que se llevaron a cabo durante los tres días, era fácil apreciar el trabajo y pasión que le han puesto. Espero poder ir muchos más años y que la Fancon crezca. 





También agradecerles a mis compañeros de batalla que se sumaran a la actividad. Guillem, Lluís y Joel, os quiero como solo un hombre hetero puede querer a otro hombre, algo así como Sam y Frodo se quieren en El señor de los anillos, aunque siempre he pensado que durante el año y pico que les lleva ir desde La Comarca hasta Mordor, todas esas noches a la intemperie durmiendo el uno al lado del otro, pues hubiera sido normal se hubieran dado una alegría.

Un placer haber podido compartir esta experiencia con vosotros.

¡Hasta el próximo año!

Qué estoy leyendo (y por qué deberíais considerar leerlo vosotros también)


ASCENSION de Jacqueline Koyanagi


Sin duda mi subgénero favorito de la ciencia ficción es la ópera espacial, seguramente sea debido a que es uno de sus subgéneros más puramente lúdicos, deudor de los seriales televisivos de los años 50 como BUCK ROGERS o FLASH GORDON, o por supuesto de las archiconocidas STAR TREK y STAR WARS. Por eso encontrar un space opera capaz de aportar algo nuevo y fresco a este tipo de relatos es siempre un motivo de felicidad personal. Y es que no es habitual encontrar una novela ambientada en el espacio en la que la protagonista —Alana Quick, una ‘cirujana del cielo’ con una pasión desmesurada por reparar naves espaciales— sea una mujer de color, lesbiana y víctima de una enfermedad crónica sin que esta sea el eje central de la trama, sino un elemento más de la identidad del personaje y que además trate en su trama con las relaciones poligámicas desde un punto de vista natural y sin estereotipos. Seguramente estos elementos no sean algo nunca visto en la cifi, pero la combinación de todos ellos sí que es algo raro de ver en un género que debería estar más dispuesto a abrazar la diversidad de identidades. Su autora, Jacqueline Koyanagi, es una escritora norteamericana de ascendencia japonesa que padece fibromialgia y ha sido diagnosticada de un tipo de autismo, así que resulta revelador ver como aspectos de su identidad personal se vierten en la novela. Estoy disfrutando muchísimo de esta lectura —en el momento de escribir esto llevo más de tres tercios y de las tres lecturas es la que me tiene más enganchado—, su mezcla de ciencia ficción con misticismo y religión es algo que ha mucha gente puede tirarle para atrás —Koyanagi es licenciada en antropología y religión, a mí en particular me encanta. ASCENSION no estará a la altura de novelas recientes como JUSTICIA AUXILIAR, de Ann Leckie, pero sin duda es un debut fantástico para una autora de la que espero poder leer más cosas. Así que haceros un favor y acercaos a esta obra sin miedo y sin reservas, vale mucho la pena.


 

No voy a decir nada que no se haya dicho ya de la reciente ganadora del premio HUGO a la mejor novela. A pesar de que la edición de este año de los premios ha estado llena de polémica y mucha gente parece haberse olvidado de que estas cosas van sobre historias y relatos, no sobre cotilleos y disputas alimentadas por cuatro gilipollas, es de esperar que este año marque la apertura de la ciencia ficción hacia obras de procedencias más diversas. La pluralidad de voces que existe hoy en día dentro del género es una de las razones que como lector me llevan a afirmar que la ciencia ficción vive su mejor momento hoy en día. Que una obra no escrita por un autor anglosajón y ni siquiera escrita en inglés que sí muy bien traducida por Ken Liu, cuyas notas hacen posible apreciar mucho mejor el contexto cultural del texto original se lleve el premio más importante dentro de la literatura de género resulta significativo. Y aun así, he de reconocer que no es una lectura que me esté atrapando por el momento. La historia gira en torno a una mujer que después de ser testigo de las injusticias cometidas por el gobierno chino durante la Revolución Cultural pierde su fe en la humanidad, hasta el punto de enviar un mensaje al espacio para animar a los extraterrestres a invadir la Tierra. Sus acciones obtienen resultado en el futuro, cuando un científico y un policía deberán enfrentarse a una conspiración que pretende ayudar a dichos extraterrestres a tomar el control del planeta. Alguna vez ya he comentado que la ciencia ficción dura no es mi sabor favorito de cifi, y la razón es que muchas veces cuanto más preocupado está un autor en dar validez al aspecto científico —Cixin Liu salpica el texto con grandes bloques de exposición científica un poco pesados y, por qué no decirlo, aburridos—, menos atención acaba prestando a los personajes y su desarrollo. De momento —llevo algo menos de la mitad— me está costando entrar en la trama, precisamente porque no consigo que los personajes me importen tres pepinos. Pero resulta innegable que la fuerza del texto reside en sus ideas y por momentos parece prácticamente más una lectura antropológica sobre la percepción de la amenaza que una novela de ficción.

STAR WARS: AFTERMATH de Chuck Wendig

 

Llegamos a una lectura que llevo meses anticipando. Con la primera entrega de la nueva trilogía de STAR WARS a tres meses de distancia de nosotros —quien pudiera dormir tres meses del tirón y despertar el día del estreno— y el antiguo universo expandido finiquitado por Disney, nos llega la primera novela de una trilogía ambientada tras la batalla de Endor, y que lidia con las consecuencias de la muerte del emperador y la destrucción de la segunda Estrella de la muerte. El autor, Chuck Wendig, es uno de los autores más interesantes de seguir hoy en día, no solo a través de su obra sino también a través de las redes sociales y su blog, terribleminds.com. Hace un par de meses me leí su novela BLACKBIRDS y eso no hizo más que aumentar mi hype por esta novela, así que poder volver al mundo Star Wars de su mano es una muy buena manera de pasar la larga espera hasta el 18 de diciembre. Ya era muy fan del universo expandido desde pequeño, a través de las novelas tienes acceso a mucha más información sobre la galaxia que creó George Lucas de la que puedes obtener a través de la películas, y algunas de las novelas, como las escritas por James Luceno, son muy buenas obras de ciencia ficción independientemente de la etiqueta que llevan en sus portadas. Si estáis tan ansioso como yo por ver que nos depara el futuro de Star Wars, esta lectura es obligada.