Qué estoy leyendo (y por qué deberíais considerar leerlo vosotros también)


ASCENSION de Jacqueline Koyanagi


Sin duda mi subgénero favorito de la ciencia ficción es la ópera espacial, seguramente sea debido a que es uno de sus subgéneros más puramente lúdicos, deudor de los seriales televisivos de los años 50 como BUCK ROGERS o FLASH GORDON, o por supuesto de las archiconocidas STAR TREK y STAR WARS. Por eso encontrar un space opera capaz de aportar algo nuevo y fresco a este tipo de relatos es siempre un motivo de felicidad personal. Y es que no es habitual encontrar una novela ambientada en el espacio en la que la protagonista —Alana Quick, una ‘cirujana del cielo’ con una pasión desmesurada por reparar naves espaciales— sea una mujer de color, lesbiana y víctima de una enfermedad crónica sin que esta sea el eje central de la trama, sino un elemento más de la identidad del personaje y que además trate en su trama con las relaciones poligámicas desde un punto de vista natural y sin estereotipos. Seguramente estos elementos no sean algo nunca visto en la cifi, pero la combinación de todos ellos sí que es algo raro de ver en un género que debería estar más dispuesto a abrazar la diversidad de identidades. Su autora, Jacqueline Koyanagi, es una escritora norteamericana de ascendencia japonesa que padece fibromialgia y ha sido diagnosticada de un tipo de autismo, así que resulta revelador ver como aspectos de su identidad personal se vierten en la novela. Estoy disfrutando muchísimo de esta lectura —en el momento de escribir esto llevo más de tres tercios y de las tres lecturas es la que me tiene más enganchado—, su mezcla de ciencia ficción con misticismo y religión es algo que ha mucha gente puede tirarle para atrás —Koyanagi es licenciada en antropología y religión, a mí en particular me encanta. ASCENSION no estará a la altura de novelas recientes como JUSTICIA AUXILIAR, de Ann Leckie, pero sin duda es un debut fantástico para una autora de la que espero poder leer más cosas. Así que haceros un favor y acercaos a esta obra sin miedo y sin reservas, vale mucho la pena.


 

No voy a decir nada que no se haya dicho ya de la reciente ganadora del premio HUGO a la mejor novela. A pesar de que la edición de este año de los premios ha estado llena de polémica y mucha gente parece haberse olvidado de que estas cosas van sobre historias y relatos, no sobre cotilleos y disputas alimentadas por cuatro gilipollas, es de esperar que este año marque la apertura de la ciencia ficción hacia obras de procedencias más diversas. La pluralidad de voces que existe hoy en día dentro del género es una de las razones que como lector me llevan a afirmar que la ciencia ficción vive su mejor momento hoy en día. Que una obra no escrita por un autor anglosajón y ni siquiera escrita en inglés que sí muy bien traducida por Ken Liu, cuyas notas hacen posible apreciar mucho mejor el contexto cultural del texto original se lleve el premio más importante dentro de la literatura de género resulta significativo. Y aun así, he de reconocer que no es una lectura que me esté atrapando por el momento. La historia gira en torno a una mujer que después de ser testigo de las injusticias cometidas por el gobierno chino durante la Revolución Cultural pierde su fe en la humanidad, hasta el punto de enviar un mensaje al espacio para animar a los extraterrestres a invadir la Tierra. Sus acciones obtienen resultado en el futuro, cuando un científico y un policía deberán enfrentarse a una conspiración que pretende ayudar a dichos extraterrestres a tomar el control del planeta. Alguna vez ya he comentado que la ciencia ficción dura no es mi sabor favorito de cifi, y la razón es que muchas veces cuanto más preocupado está un autor en dar validez al aspecto científico —Cixin Liu salpica el texto con grandes bloques de exposición científica un poco pesados y, por qué no decirlo, aburridos—, menos atención acaba prestando a los personajes y su desarrollo. De momento —llevo algo menos de la mitad— me está costando entrar en la trama, precisamente porque no consigo que los personajes me importen tres pepinos. Pero resulta innegable que la fuerza del texto reside en sus ideas y por momentos parece prácticamente más una lectura antropológica sobre la percepción de la amenaza que una novela de ficción.

STAR WARS: AFTERMATH de Chuck Wendig

 

Llegamos a una lectura que llevo meses anticipando. Con la primera entrega de la nueva trilogía de STAR WARS a tres meses de distancia de nosotros —quien pudiera dormir tres meses del tirón y despertar el día del estreno— y el antiguo universo expandido finiquitado por Disney, nos llega la primera novela de una trilogía ambientada tras la batalla de Endor, y que lidia con las consecuencias de la muerte del emperador y la destrucción de la segunda Estrella de la muerte. El autor, Chuck Wendig, es uno de los autores más interesantes de seguir hoy en día, no solo a través de su obra sino también a través de las redes sociales y su blog, terribleminds.com. Hace un par de meses me leí su novela BLACKBIRDS y eso no hizo más que aumentar mi hype por esta novela, así que poder volver al mundo Star Wars de su mano es una muy buena manera de pasar la larga espera hasta el 18 de diciembre. Ya era muy fan del universo expandido desde pequeño, a través de las novelas tienes acceso a mucha más información sobre la galaxia que creó George Lucas de la que puedes obtener a través de la películas, y algunas de las novelas, como las escritas por James Luceno, son muy buenas obras de ciencia ficción independientemente de la etiqueta que llevan en sus portadas. Si estáis tan ansioso como yo por ver que nos depara el futuro de Star Wars, esta lectura es obligada.

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