The Death of ‘Superman Lives’: What Happened?


Por cada película que entra en producción y logra llegar a las pantallas de todo el mundo hay muchas otras que se quedan por el camino. Algunos de estos proyectos generan una cierta leyenda negra a su alrededor e incluso acaban siendo el tema central de otras películas. Casos notables son el visionario proyecto de Alejandro Jodorwski para adaptar la novela de Frank Herbert Dune (1965), cuyo proceso de preproducción ha quedado documentado en la genial Jodrowski’s Dune (Frank Pavich, 2013), o el intento fallido de adaptación de El Quijote (Miguel de Cervantes, 1605) a cargo de Terry Gilliam, cuyo catastrófico rodaje es el argumento del documental Lost in La Mancha (2002). A ellas se une ahora un proyecto convulso y fuera de lo común que estuvo muy cerca de rodarse en 1997, Superman Lives, reinvención del más famoso de los superhéroes a cargo de Tim Burton y que hubiera contado con el inclasificable Nicolas Cage como protagonista.


 ¿¿¿Qué??? ¿¿¿Nicolas Cage Superman??? ¿¿¿A qué clase de borracho se le ocurrió que eso podía ser una buena idea??? No tan deprisa. Estamos hablando de Nicolas Cage versión 1997, del actor que por aquella época encadenó Leaving Las Vegas (Mike Figgis, 1995) —Oscar al mejor actor—, The Rock (Michael Bay, 1996), Con Air (Simon West, 1997) y Face/Off (John Woo, 1997), no de la parodia de sí mismo de la que hemos sido testigos esta última década. Porque hubo una vez no hace tanto tiempo en la que Nicolas Cage era uno de los actores con más talento de todo el panorama de Hollywood. El documental The Death of ‘’Superman Lives’’: What Happened? dirigido por Jon Schnepp nos cuenta con detalle el proceso de gestación de la película que pudo ser y no fue, con entrevistas al equipo de producción y al impresionante elenco artístico que durante casi dos años trabajó en el proyecto, y analiza las causas que llevaron a Warner Bros. a cerrar la producción a tan solo un par de semanas de empezar a rodar. También cuenta con una gran cantidad de material audiovisual de las pruebas de vestuario que se hicieron y el maravilloso arte conceptual creado durante ese tiempo.

Resulta divertidísimo escuchar al gran Kevin Smith, autor del primer borrador del guión —que por cierto se puede encontrar online, lectura muy entretenida—, hablar sobre las ‘sugerencias creativas de los productores’ —¿un par de osos polares sanguinarios? ¿una araña gigante como enemigo final?— y el estrambótico proceso de preproducción, no muy distinto al que viven muchas de las superproducciones de superhéroes actuales —y si no que se lo pregunten a Edgar Wright. Pero lo mejor de todo es sin duda el material que nos muestra a Nicolas Cage enfundado en los trajes realizados para la película. Aunque son solo prototipos y puedan parecer ridículos en muchos casos, es una muestra de la voluntad que tenían todos los implicados por realizar una de las adaptaciones más originales —¿Christopher Walken como Brainiac? ¿Naves con forma de calavera? ¿Un compañero robótico para Superman? ¿¿¿Doomsday??? Sí, sí y mil veces sí a todo— de cualquier superhéroe. Su tratamiento sobre el Hombre de Acero hubiera sido también algo digno de ver. Tim Burton y los guionistas que reescribieron el borrador de Kevin Smith nos cuentan como buscaron enfatizar las angustias e inseguridades de un personaje que es en esencia perfecto.

En el fondo The Death of ‘Superman Lives’ plantea un más que entretenido juego de y si… que nos permite entender un poco más el funcionamiento entre bastidores de la industria. Porque no nos engañemos, incluso los grandes éxitos de taquilla modernos de Marvel padecen de los males que acabaron por matar a Superman Lives antes incluso de que las cámaras empezaran a rodar —de sobras conocido es el caso de Iron Man (Jon Favreau, 2008), del cual se llegaron a rodar varias escenas sin tener siquiera el guion, y sin olvidar el escándalo causado por la filtración de los mails privados de Sony Pictures que acabaron por entregar a Spiderman a Marvel en bandeja de plata. Además, en una era en las que las películas de superhéroes parecen estar todas cortadas por un mismo patrón, ver la interpretación particular de un cineasta con la personalidad de Tim Burton te hace pensar en lo que podrían llegar a ser estas superproducciones sin la intervención tan directa del estudio —mejores o peores no lo sé, pero sin duda mucho más originales. Este es sin duda un documental que hará las delicias de los fans de este tipo de cine, y aquellos que disfruten viendo los trapos sucios de los grandes estudios de Hollywood aireados también deberían echarle un ojo.

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