Lo mejor de este mundillo es la gente.

Daniel Medina —para aquellos que no lo conozcáis, es uno de los ilustradores con los que tuvimos la suerte de contar para el proyecto de SUEÑOS DE ACERO FUNDIDO, autor de la brutal portada del libro y a quien debemos muchas ventas— tuvo el detalle de leerse PANDORADESPIERTA —¡bien!—, le ha gustado —¡genial!— e incluso se ha animado a dibujar dos de los alienígenas que aparecen en la novela —¡brutal!—. Aunque sean bocetos en blanco y negro, no os podéis imaginar lo que mola que alguien dibuje algo inspirado en lo que has escrito. Mi más sincero agradecimiento a Dani —¡eres mu grande!—.

Os las comparto a continuación, acompañadas de un par de fragmentos de la novela para poneros en situación. Si alguna vez necesitáis a un ilustrador para algún proyecto que os traigáis entre manos, no dudéis en contactar con Dani, no solo es un artista cojonudo, también es un tío de puta madre y eso siempre es un valor añadido.

Espero que os guste.


‘’Es evidente al ojo humano que son hijos de la maldad más pura. Caminan como ninguna otra criatura ha caminado sobre la tierra antes. Altos y regios, con cuerpos humanoides pero de una singular elegancia. Exploradores de su nuevo mundo. Su piel es escamosa y negra, como si la luz se negase a reflejarse sobre ellos. Sus cráneos alargados se balancean al ritmo serpenteante de sus finos cuellos. Sus manos terminan en unas largas y estremecedoras garras huesudas. Están desnudos, desarmados a simple vista. Ese es el respeto que nos tienen a los nativos del planeta.

Una vez vi a un hombre armado hasta los dientes atacar a uno solo de esos seres. El tipo tenía una escopeta más grande que su brazo. Apretó el gatillo una y otra vez sin descanso. Los disparos resonaron en las calles vacías como truenos. El ser no se movió ni un solo milímetro, soportó los disparos como quien siente caerle encima las gotas de lluvia de una tormenta de verano. Las balas lo atravesaron sin más, arrancando pedacitos de carne de viso azabache y dejando tras de sí un entramado de filamentos viscosos como tentáculos que se afanaban en sanar el daño causado. La bestia se limitó a observar a ese mono prehistórico, tal vez sin ni siquiera entender que sucedía.

Cuando el empuje del hombre se disipó, la criatura emitió un sonido, una pulsación que hizo estallar los pocos cristales que quedaban enteros a un kilómetro a la redonda. Al instante el hombre cayó en medio de un charco de sangre y materia negra viscosa. No tuvo tiempo ni de gritar. Lo que siguió es una escena que todavía veo en mis pesadillas.

La criatura se acercó al cuerpo inerte del humano y lo examinó con interés. Luego, usando sus afiladas garras, lo abrió en canal cortando carne y hueso con facilidad. Con una precisión quirúrgica, lo destripó y devoró el contenido de su tórax, degustando con cuidado todos los órganos, saboreando el entramado de músculos y tendones del pobre desgraciado. Sus afilados dientes mascaron el tejido blando como si fuera chicle. Una vez satisfecha, la criatura siguió con su camino, dejando un manojo de piel, huesos y sangre donde antes había habido un hombre.’’


‘’Entonces, como si respondiera al grito de la niña, algo cae del cielo. 

Primero creo que es un fragmento de escombros lunares y cierro los ojos esperando que todo termine rápido. Siento el impacto contra el suelo, las vibraciones percutir a través de las palmas de mis manos, pero la destrucción y la muerte no llegan. Abro los ojos y veo a Raj mirándome, mirando más allá de mí, y al girarme me lo encuentro ante mí. Este ser no se parece en nada a los monstruos que se arrastran en la ciudad. Lleva una especie de túnica gris que lo cubre, dejando a la vista unos brazos de un color blanquecino. Es alto, más alto aún que los otros, y esbelto, como si una escultura griega se hubiera alzado para caminar entre nosotros.

—¡Corred! ¡Huid! —suplico al tiempo que me levanto y corro hacia la criatura en un acto de valor efímero.’’


No hay comentarios:

Publicar un comentario