25 COSAS QUE DEBERÍAS SABER SOBRE PUBLICAR ('The Kick-Ass Writer', de Chuck Wendig)

Uno de los libros que estoy leyendo este mes es The Kick-Ass Writer, de Chuck Wendig. Ya he hablado antes de este libro, e incluso he compartido alguna cosa a través de las redes sociales, pero este capítulo en concreto me ha parecido interesante, dado que muchos escritores noveles en España parecen preocupados por este tema. Espero que sea de ayuda y si os gusta os recomiendo que compréis el libro. Abarca muchos más temas realmente interesantes. El libro original está en inglés, esto es una traducción muy básica y muy libre:

25 COSAS QUE DEBERÍAS SABER SOBRE PUBLICAR

1. Publicar, igual que una barbacoa, requiere tiempo.
Publicar nunca debe suceder rápidamente. Si lo hace, preocúpate. Ya has visto antes cómo en una novela un personaje experimenta una falsa victoria y es todo como, "Eso fue demasiado fácil, ¿no?" Sí. Lo ha sido. La publicación requiere esfuerzo, y el esfuerzo requiere tiempo. Varios borradores y editores y lectores beta y agentes y envíos de manuscritos. Incluso la auto-publicación necesita hacerse con el pie sobre el pedal del freno. Tómate tiempo. Asegúrate de que esté pulido antes de vomitar un montón de tonterías en el regazo de los lectores. Deja que tu trabajo —y su irrupción en el mundo— se cueza a fuego lento hasta que su sabor sea tan bueno que no puedas sentir las piernas.

2. El perro que eliges ser.
Esto probablemente suena desdeñoso, hasta que te das cuenta de que me gustan mucho los perros. De cualquier forma, en la publicación tradicional se trata de ser un perro mantenido. Una mascota, de algún tipo. Te cuidan y alimentan, siempre y cuando cumplas con lo que se espera de ti. El perro de la auto-publicación está por su cuenta —libre de vagar solo o formar una manada, libre para cazar su propio alimento, libre de mear donde quiera mear. Esto suena atractivo, pero ten en cuenta que muchos perros domesticados viven felices durante años y muchos perros salvajes son atropellados cada día.

3. La primera vía: andando las sendas antiguas.
Nos guste o no, la llaman "tradicional" por una razón —es el sistema que ha existido desde que Jesús vino del espacio y enseñó a los egipcios cómo construir iPhones. O algo así. El caso es que esta sigue siendo la vía principal. Y tiene muchas ventajas; tu madre lo comprará, estará en las librerías —las siete que quedan—, tendrás una copia en papel, e incluso puede que alguien te pague un anticipo. También es más probable —aunque no está garantizado— que tengas un producto con un acabado más profesional. Sin embargo, esta ruta tiene también desventajas. Se pierde el control sobre el producto final. También se pierde el control sobre el marco temporal —las editoriales tradicionales se mueven con la misma velocidad que las placas tectónicas. Tu porcentaje por libro sea probablemente peor.

4. La segunda vía: ábrete tu propio camino a través de la selva.
La auto-publicación es, bueno, cuando se publica algo por uno mismo. ¿Realmente necesito explicar esto? Algunos lo llaman "indie", pero otros odian esa denominación porque "indie" parece referirse a una editorial no es propiedad de una malvada megaempresa internacional con niños chinos esclavizados para encuadernar ejemplar tras ejemplar. Piensa en ello como microedición. Eres tú, tu historia, y una vía para llegar al lector. Es más fácil y más difícil de lo que piensas. Es más fácil porque en el tiempo que te lleva mover tus intestinos, puedes subir algo, cualquier cosa, a Amazon y ponerlo en la cola de la biblioteca de Kindle. Es más difícil porque aquí estás, pensando que eres un escritor, cuando en realidad también eres editor con todas las cargas que ello conlleva. Pero si estás dispuesto a bailar para comer, puedes empezar más rápido que con la edición tradicional. Tal vez incluso ganes más dinero. Probablemente te respeten menos. Por ahora.

5. Me han dicho que te gusta por los dos lados.
¿Qué camino elegir? Eso queda entre tú y tus dioses herejes, pero si te suscribes a mi evangelio, vas a hacer ambas cosas. Uno por un lado, uno por otro. Auto-publica una cosa. Reserva otra cosa para la ruta tradicional. Parte del material simplemente no se vende bien a los editores, y eso es lo que distribuye uno mismo. Algunas cosas se preparan para el mercado más grande, y esa es la carne que va a los perros más grandes. Lo bueno aquí es que las editoriales ya no son a prueba de balas y la microedición ya no es un nido de vello púbico enredado, alojado en el desagüe del baño. Ambos son caminos legítimos. Así que camina tanto por una vía como por la otra, para aprovechar las ventajas de cada una. Este es el camino del autor "híbrido".

6. Desconfía de los integristas radicales.
Algunos te dirán que la edición tradicional es para imbéciles. Otros te dirán que la auto-publicación es para personas sin talento. Eso es incorrecto en ambos casos. Nunca juzgues a otro por elegir una vía de publicación u otra. Los escritores son parte de un ecosistema, y ​​la diversidad es una característica, no un error. Si te encuentras con un fanático, márcalo con un hierro candente, arrójalo de una patada por las escaleras, enciérralo en el sótano y déjalo morir devorado por las ratas.

7. La mierda flota.
La auto-publicación implica un flujo de material nuevo continuo en el mercado. La mierda flota. Sé del caso de un libro auto-publicado, un pedazo de mierda certificable con seis evaluaciones —todas notas de una estrella— que se mantuvo en el top ten de horror de Amazon una semana entera. A los autopublicados no les gusta admitir que esto es cierto. Pero a los editores tradicionales no les gusta admitir que esto también es cierto sobre ellos —recordemos que publicaron un libro de Belén Esteban, lo cual es como dejar que un chimpancé bebé enseñe a una clase de primaria, o dejar a un troll de las cavernas al cuidado de tus hijos. Cualquiera que sea el caso, la mierda flota en todas partes. La auto-publicación. La publicación tradicional. La televisión. El cine —¿Cuánto lleva recaudado en taquilla la franquicia de Transformers? Exacto. Que algo tenga éxito no significa que sea bueno. Tu trabajo como escritor es ser bueno y tener éxito.

8. La representación y los avatares.
La publicación es un trabajo en equipo. Necesitas editores. Quieres un agente. Puedes hacerlo sin un agente, seguro. También puedes vender tu casa por internet, conducir sin el cinturón de seguridad puesto, y hacerle el amor a un centauro sin llevar casco. Un agente puede ayudar incluso al autor autopublicado —después de todo, ciertos derechos son universales. Además tienes el derecho a la fiesta. Nadie puede quitarte eso.

9. Los porteros de discoteca también tienen corazón.
No odies a los porteros. Incluso en el mundo de la publicación tradicional, por lo general la mayoría tienen un mínimo de moral. Los lectores quieren calidad, no un cocido de mierda narcisista. Siempre puedes poner tus propios porteros en su lugar: alguien que pondrá a prueba el trabajo y se asegure de que vale la pena publicarlo —y si no vale la pena publicarlo, arréglalo o envíalo a tomar por culo.

10. Si te joden, es por tu propia culpa, imbécil.
¿Ves este frasco? Contiene abejas. Pero lo he marcado con una etiqueta que pone "dinero gratis." Tienes razón, no hay dinero dentro. Es sólo un frasco de abejas. Pero si aun así eres lo bastante tonto como para meter la mano pensando que sacaras un fajo de billetes huérfanos, acabarás picado igual. Porque eres gilipollas. En la publicación, si te la clavan, es por tu culpa. Búscate un agente. Manager. Abogado. Alguien que sepa leer contratos.

11. No temas a los resúmenes.
Enviar un manuscrito a una editorial puede ser un suplicio. Practica el escribir sinopsis. Aprende a resumir su trabajo en una sola frase, un párrafo, o tres párrafos. Debes ser capaz de explicar el argumento, pero también el tema de tu obra. Los agentes y los editores quieren saber por qué lo que has escrito es impresionante, no por qué es como todo lo demás.

12. Tu estado habitual es de rechazo.
Vas a tener una gran cantidad de rechazo. De los agentes, de las editoriales. Es parte del trato. El rechazo es bueno. Trátalo como cicatrices de guerra, pruebas de que peleaste hasta el final y que no solo te measte en los pantalones en la retaguardia. Mis libro Blackbirds tuvo suerte de ser aceptado por un agente en tan solo un mes, pero no antes de recibir un puñado de rechazos y un montón de desdén. Luego tomó un año y medio para ser publicado. Decenas de rechazos. Todos ellos flechas a mi corazón. Pero donde cada flecha se clava, en el corazón, nuevo tejido se crea y se hace más duro como resultado.

13. Tu mejor apuesta es un libro que no apeste.
Todo el mundo tiene consejos y trucos para que te publiquen. Es lo que ya sabes. Buen marketing. Obtener un agente de primera. Consumir el corazón de una cabra muerta en un círculo ritual. No obstante, la mejor oportunidad que tendrás es escribir algo que no sólo no sea una mierda apestosa, sino que sea realmente bueno. Imagínate.

14. Aun así, un buen libro no es suficiente.
Sería un ingenuo —un robot que rocía vinagre y agua— si me sentara aquí y te dijera, "Lo único que necesitas es un gran libro. Escríbelo y el hada editorial vendrá y espolvoreará su magia por todas partes.’’ Tienes que saber cómo comercializar el libro. Cómo ponerlo ahí. Cómo conseguir que los agentes, editores y lectores lo lean.

15. Taxonomía.
Tú no debes preocuparte por el género, pero la industria editorial lo hace. Quieren saber a qué estantería pertenece y bajo qué categoría de Amazon ponerlo. Así que eso significa que necesitas saberlo tú también. Aunque, permíteme ser claro: esto no es una ecuación exacta. Los márgenes no están bien definidos. Sé de muchos autores cuyos libros eran una cosa, pero luego fueron etiquetados como algo totalmente diferente para fines de marketing. Simplemente aprieta el culo y hazlo. No te asustes.

16. Nunca pagues por publicar.
El viejo dicho es: "el dinero fluye hacia el escritor, no lejos del escritor." Esto sigue siendo cierto, aunque la auto-publicación ha complicado esta máxima. En la coedición, es posible que tengas que poner capital, pagar por la portada de un libro, o la maquetación. Pero eso no es pagar por ser publicado. No estás poniendo dinero en efectivo en las manos de algún charlatán. Estás gastando dinero en el libro con el fin de que esté listo para su publicación. Sigues siendo quien lo pone en el escaparate. Y el dinero todavía debe fluir hacia ti, una vez que eso pase. Si no eres más que un escritor, el dinero fluye hacia ti. Si eres además el editor, también te gastarás dinero.

17. Tíos con armas grandes, tías con espadas sexis
Si eres un autor de fantasía publicado tradicionalmente, tienes una posibilidad del 17 por ciento de acabar con una portada con algún machorro hipermusculado sosteniendo un arma enorme, o alguna tía buena sosteniendo una espada. O tal vez un hacha de guerra. Ella probablemente estará de espaldas y mostrando una, tal vez las dos nalgas. Probablemente esas nalgas estén enfundadas en pantalones muy ajustados. Tu libro puede ser retitulado por alguna memez del estilo de ‘La zorra diabólica’ o ‘La era del acero’. Es por eso que luchamos por mejores portadas y los derechos de género en la escritura y la edición.

18. Las tendencias se mueven más rápido que tú, así que a correr en dirección contraria.
¿Sabes lo que está de moda en este momento? Strippers steampunk. ¿Ya sabes lo que va a estar de moda la semana que viene? Epistolarios ocultos. ¿La semana después de eso? Dinoporno. No sabes lo que va a estar de moda en el momento de terminar un libro y conseguir una editorial y que esta lo publique. Así que acaba de escribir lo que quieras escribir, y que sea el mejor puto libro que se haya escrito jamás.

19. ¡Sí, es un calcetín lleno de monedas, perra! ¡Woo!
Lo que estoy diciendo es, no te vas a hacer de oro en el mundo editorial. Pero puedes aspirar a una vida honrada. Incluso alimentar a tus niños. Pagar tu hipoteca. Mientras estés dispuesto a escribir como si tuvieras los dedos en llamas. Si piensas que puedes vivir de escribir un libro al año, o cada tres años, entonces es que te crees que tu nombre rima con KJ Rodriwling. Y apuesto a que no es así.

20. Las tierras medias.
Un autor con ventas medias no es nada desdeñable. Puede que no sean los más vendidos, pero justifican su existencia. Vender de forma estable es un signo de un autor trabajador. Un autor que asoma la cabeza. Respeto.

21. Se trata de ser flexible.
Los editores pequeños no necesariamente se mueven más rápido que los grandes editores —pero pueden adaptarse en menos que canta un gallo. De la misma forma que un barco pequeño puede navegar en círculos alrededor de un barco de vapor. Esto es digno de consideración. Por supuesto, algunas editoriales pequeñas no tienen la infraestructura o el flujo de caja para mantener el barco a flote. Esto también vale la pena considerarlo.

22. Publicar es sólo el principio.
Te publican un libro, pero todo no acaba ahí. Te quedan más libros por escribir. Promoción que hacer. Entrevistas. Firmas de libros. Esto es sólo el comienzo. Es algo bueno, sin embargo. Asegúrate de que haces algo más que sentarte en tu cueva y sangrar palabras a través de los ojos. Dicho esto, todavía tienes que volver a esa cueva y picar más palabras en la piedra. De lo contrario, ¿quién eres?

23. Si miras demasiado tiempo al abismo de la publicación, el abismo de la publicación te meará en el ojo.
La industria editorial es el ojo de fuego de Sauron, la boca de arena del pozo Sarlacc. Si te la quedas mirando o te acercas demasiado, te atrapará. Al final del día, tu trabajo es no ser distraído por la industria, ya que empezará a devorarte el alma. Tu identificador primario sigue siendo narrar, así que eso es lo que debes hacer.

24. Lo que estoy tratando de decir es, cállate de una puta vez y escribe.
Tu trabajo es escribir. Escribe como si no te importara una mierda la industria editorial. Escribe —escribe como si no hubiera un mañana— y hallarás el éxito. Ama lo que escribes y escribe lo que amas, y descubrirás que las palabras vienen fácil y la historia se muestra clara. No te preocupes tanto con publicar. Preocúpate de escribir. La otra parte vendrá después, pero por dios, escribir tiene que ser lo primero.

25. Ah, y una última cosa: nunca te rindas.
Publicar no sucederá de un día para otro. La auto-publicación podría —pero probablemente no debería— ser más rápida, pero las ventas épicas que estás buscando no suceden así como así. Abraza la paciencia, la perseverancia, el déjate-el-culo-ncia. Hay que tener una cabeza como una bola de demolición, un espíritu como uno de esos maniquíes inflables a los que se dan puñetazos y siempre se vuelven a poner en pie. Esto requiere tiempo. Historias que deben encontrar el hogar adecuado, la audiencia correcta. Quédate con eso. Empuja como si estuvieras cagando. Dejar de fumar es para pandas tristes. Y este frasco de abejas es solo para rajados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario