After the Dark (John Huddles, 2014)


Ficha artística
Título: After the Dark (aka. The Philosophers). País: Estados Unidos, Indonesia. Año: 2014. Director: John Huddles. Guion: John Huddles Fotografía: John Radel. Música: Jonathan Davis y Nicholas O'Toole. Reparto: Sophie Lowe (Petra), Rhys Wakefield (James), James D'Arcy (Eric Zimit), Bonnie Wright (Georgina), Daryl Sabara (Chips), Freddie Stroma (Jack), Katie Findlay (Bonnie), George Blagden (Andy), Erin Moriarty (Vivian), Maia Mitchell (Beatrice), Jacob Artist (Parker), Cinta Laura (Utami), Philippa Coulthard (Poppie), Hope Olaide Wilson (Omosedé), Abhi Sinha (Kavi), Toby Sebastian (Russell), Melissa Le-Vu (Plum), Darius Homayoun (Toby), Taser Hassan (Nelson), Chanelle Bianca Ho (Mitzie), Natasha Gott (Yoshiko) y Kory Brown (Glen)

¿De qué va?
Es el último día de clase en un instituto internacional de Yakarta, Indonesia. El profesor de filosofía, Eric Zimit (James D’Arcy) propone a sus alumnos una última tarea; un experimento teórico. Les presenta un escenario apocalíptico en el que varias bombas atómicas amenazan con acabar con la vida humana. Los alumnos tienen a su disposición un bunker perfectamente equipado para permitirles sobrevivir un año. ¿El único problema? El bunker ha sido diseñado para 10 ocupantes —un solo ocupante más y el sistema de reciclado de aire dejaría de funcionar—, y hay 20 alumnos más el profesor Zimit. Mientras la nube de radiación mortal se aproxima a ellos, deberán debatir quien es lo suficientemente útil como para merecer vivir en base a las profesiones —desde ingeniero agrícola a poeta— y datos personales de las tarjetas que el profesor Zimit les entrega al azar. ¿A quién salvarán?


¿Qué tal es?
La ciencia ficción especulativa es un subgénero de difícil traducción al lenguaje cinematográfico. Las películas tienden por naturaleza a favorecer la acción por encima de las ideas y cuando nos llega una que invierte la balanza siempre vale la pena darle una oportunidad, aunque solo sea para poner a prueba la poca materia gris que nos queda. After the Dark retoma el camino abierto por otros films recientes como The Man from Earth (Richard Schenkman, 2007), Moon (Duncan Jones, 2009) y Monsters (Gareth Edwards, 2010). Como estas plantea preguntas sin tomarse la molestia de tratar de responderlas y se esfuerza en provocar y hacer reflexionar al espectador dejando el entretenimiento muchas veces en un segundo plano. Pero a pesar de un inicio prometedor, algunos momentos notables y una puesta en escena elegante, no llega a resultar plenamente satisfactoria.

Empezamos el día en la cama, en un entorno idílico, con dos de los estudiantes de la clase que han pasado la noche juntos. Petra es la alumna estrella de la clase con un prometedor futuro, mientras James es un estudiante mediocre. Enseguida nos trasladamos al instituto más new age sobre la faz de la tierra, durante el último día del curso. Allí nos encontramos con el profesor Zimit, que de entrada se nos presenta como el típico profe guay al que todas sus alumnas se quieren tirar y quien idea un experimento que pone a prueba la moral de sus jóvenes e inocentes estudiantes. Su planteamiento y el ejercicio teórico en el que se sumergen los protagonistas son sin duda sugerentes, y el primer tercio del film nos absorbe en el juego de decidir quién de los 20 estudiantes que toman parte en el experimento merece vivir y quien es prescindible. A partir de ahí la realidad es que el trayecto se vuelve algo irregular, desembocando en una conclusión plana que lastra toda la película.


A pesar de sus muchos puntos débiles, en una época en la que el cine postapocalíptico con adolescentes se ha convertido en una moda, su premisa es lo suficientemente potente como para distinguirla del resto y mostrarnos lo débil que es la moral humana en situaciones límite. El enfoque no está en las razones del apocalipsis en sí, ni en la lucha por sobrevivir de los personajes, sino en el proceso de elegir quien merece sobrevivir y quien no en base al valor de su función dentro de una sociedad que ya no existe. La tesis que John Huddles parece defender en su guion y durante el metraje de After the Dark es que tal vez el mero hecho de sobrevivir a un cataclismo global no basta. El cómo y por qué sobrevivimos son tan importantes como el sobrevivir en sí.

Precisamente está conclusión, tomada de antemano por el director y guionista de la película, es la que al final hace del experimento una propuesta casi fallida. En pos de conducir el debate por donde más le conviene, se alteran las reglas del juego una y otra vez sin una razón clara. El profesor Zimit, por ejemplo, se auto otorga el papel de comodín, teniendo una habilidad o conocimiento oculto para los alumnos, lo que en un principio lo convierte en un personaje muy interesante dentro del grupo pero que a la postre le otorga el poder absoluto para torpedear las decisiones de sus alumnos. Como si de un niño malcriado se tratara, dando berrinches cuando el resultado de la partida no es de su agrado, su rol dentro de la clase se va erosionando poco a poco hasta ser solo una marioneta que consiente la manipulación de los escenarios, en especial en la segunda recreación, en la que se introducen necesidades relacionadas con la propagación de la especie.

 

La puesta en escena es visualmente impecable. Tal vez demasiado para su propio bien. La paleta de colores de la fotografía es brillante incluso en las escenas dentro del bunker, cuya arquitectura es tan avant-garde como fría, lo que merma el sentido trágico del escenario que trata de esbozar. Todos los actores son prácticamente modelos de belleza y perfección moral que hacen difícil de creer las pretendidas dificultades por las que pasan, a pesar de que sus actuaciones son por lo general sólidas. A través de los debates que se crean en la clase, a la vez que asistimos a las dramatizaciones de los escenarios planteados por el profesor Zimit, nos van mostrando las grietas en la personalidad de los diversos personajes.

En resumen, After the Dark es una película imperfecta, pero que no por eso deja de ser una propuesta realmente interesante y única dentro del panorama cinematográfico actual. Dado que hoy en día lo que pasa por ciencia ficción con un poso de profundidad filosófica son en realidad meros ejercicios de funambulismo y pirueta visual como Gravity (Alfonso Cuarón, 2013), que existan películas como esta le da al género la variedad necesaria para seguir evolucionando. Apreciar el valor de la propuesta puede ser a veces suficiente como para obviar los defectos de la forma, como es el caso de After the Dark. Si te gustan las películas que plantean debates interesantes y te obligan a pensar en algo más que la eterna elección entre palomitas dulces o saladas, dale a esta una oportunidad.

 

Lo que más mola: plantea retos al espectador que pocas películas hoy en día se atreven a tratar, al centrarse en los diálogos y el debate por encima de la acción. El segundo escenario tiene momentos de tensión notables.

Lo que menos: juega a ser una película inteligente y eso le otorga de cierta artificialidad. Además, a pesar de los debates dentro de la clase, parece que las conclusiones están tomadas de antemano y se nos trata de convencer de que las opciones de que disponemos son limitadas.


Valoración: 3/5

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