GUARDIANES DE LA GALAXIA


Lo voy a decir por escrito y para que quede constancia: creo que Guardianes de la Galaxia es la adaptación más divertida y fiel a su material original que Marvel ha hecho hasta ahora, solo tal vez por debajo de Los Vengadores. Y a pesar de ello Guardianes... es menos una película basada en un cómic y más una gran aventura de ciencia ficción. Con un grupo de personajes imaginativo e impresionantes efectos especiales, estamos ante la mejor película de la temporada de blockbusters de este año.

Guardianes de la Galaxia es un viaje en montaña rusa. Está repleta de la magia del cine y de diálogos inteligentes. Los héroes son una verdadera banda de inadaptados y sin embargo desde el principio resulta fácil conectar con ellos, y es esa conexión con ellos lo que hace de Guardianes... algo especial. La parte de aventura espacial es efectiva y por momentos muy original, ofreciendo una gran cantidad de diseños alienígenas extraños y acción intergaláctica. Los efectos especiales son brutales, pero la película no se despega nunca de sus personajes, del patetismo de cada uno y sus personalidades, que son el motor de la narración, en especial durante el desarrollo de su amistad. Y es que la razón de su éxito no es otra que sus personajes. 

Chris Pratt clava el papel de chulo espacial irreflexivo y con gran corazón; un más que digno Han Solo para el siglo XXI. Zoe Saldana se ha establecido desde hace mucho tiempo como una actriz a la que la acción le sienta como un guante; puede ser sexy, divertida y patear culos todo a la vez. Dave Bautista es una verdadera sorpresa interpretando a un guerrero demasiado literal y sus líneas son algunas de las más divertidas de toda la película. Bradley Cooper hace del mapache parlante Rocket un personaje cínico, maníaco y joder, hasta trágico. Por último Groot, un árbol sensible con un vocabulario limitado, es el más inocente de todos los miembros del equipo. Entre ellos no solo hallamos humor y acción, sino también notas de tristeza, en especial el pasado de Rocket y su amistad con Groot, que resultan sorprendentemente conmovedoras (la intro con la madre de Star Lord a mí me dejó también algo de mal cuerpo). 



La película tiene sus problemas, sin duda. Las peleas son anodinas y genéricas (el enfrentamiento entre Gamora y Nebula no es digno de dos asesinos alterados genéticamente), las transiciones entre escenas son más burdas que las de La Guerra de las Galaxias y se trata de la peli de Marvel más autorreferencial hasta el momento. El malo de la función se llama Ronan el acusador como podría haberse llamado ‘malo al uso #237'. Y sin embargo tengo que reconocer que Marvel se sabe al dedillo el material que está tratando y lo que el público pide y espera de sus películas. Lo que quiero decir con esto es que, mientras que Warner Brothers / DC y Zack Snyder están tratando de convertir a sus superhéroes en personas traumatizadas y adictas a los antidepresivos para parecer más ‘serios’, Marvel no tiene miedo de zambullirse en la rareza del material original (solo hay que ver la paleta de colores que han utilizado y la escena en el bar donde se celebran combates entre ratas alienígenas borrachas). 

También soy consciente de que este tipo de cine no va dirigido a los que nos acercamos cada vez más o pasamos de los 30, de la misma forma que La Guerra de las Galaxias, por mucho que me guste volver a verla de vez en cuando, no iba dirigida a mi yo adulto en su momento. Cualquier niño que la vea no se sentirá manipulado por un producto prefabricado o se distraerá con los fallos que esta pueda tener. Tan sólo pensará que el mapache que habla es la polla y que el árbol raro mola y en ‘¿quién coño es Kevin Bacon?’ Es a ese niño o niña a quién pertenece Guardianes de la galaxia. Esta es la película con la que los niños de hoy van a estar dando el coñazo cuando se conviertan en adultos con barrigas cerveceras como nosotros. 


Es fácil olvidarlo ahora, pero el éxito de taquilla que ha tenido Guardianes de la galaxia ha pillado a muchos por sorpresa porque se trataba de un grupo de personajes cuyo reconocimiento es tan bajo, que incluso lo usan como gag dentro de la película. Este mismo éxito parece poner a la defensiva a cierto público que ven en las grandes franquicias de Hollywood la reencarnación del mal tratando de destruir el buen gusto de la humanidad. Y no, me niego a que todo se tenga que valorar bajo los estándares de ‘El Padrino’; divertirse no está prohibido (todavía) ni es algo de lo que avergonzarse. Os recomiendo verla en la pantalla grande, es una auténtica delicia, yo la vería una vez y otra... y otra.